Por un San Valentín con amor propio viviendo en el extranjero

Por un San Valentín con amor propio viviendo en el extranjero

Llega San Valentín, y con él las redes sociales haciéndonos creer que hay que tener una pareja para sentir que disfrutamos el día de verdad, pero, ¿y si cambiamos el foco de atención y empezamos a ver estas fechas de una forma más amorosa con nosotras mismas?

San Valentín no tiene que ser una época solo para celebrar en pareja, es también para amarte a ti misma. Tener amor propio al vivir en el extranjero juega un papel muy importante en esta fecha para todas las que vivimos fuera de nuestros países.

Cuando emigramos, nos enfrentamos a nuevos retos y dificultades en el camino, lo que muchas veces hace que perdamos la autoconfianza y el amor en nosotras mismas.

Sin embargo, aceptar esos sentimientos es importante para iniciar nuestro proceso de empoderamiento y trabajar en el amor propio antes que en todo lo demás.

Entonces, ¿qué podemos hacer para cultivar nuestro autocuidado al vivir en el extranjero?

Las acciones más simples marcan la diferencia.

Vivir en el extranjero es un motivo para agradecer 

«La gratitud siempre tiene cabida en nuestra vida. Estudios demuestran que la gente agradecida es más feliz porque en vez de preocuparse por las cosas que le faltan, agradece lo que tiene».— Dan Buettner.

 Agradecer, porque estamos vivas cumpliendo nuestras metas y creciendo como mujeres al ir por nuestro sueño de vivir en el extranjero.

Y aunque al principio de migrar suele ser complicado ver la vida de esa forma, el simple hecho de no rendirnos e ir por lo que tanto desea nuestro corazón, es un motivo para agradecernos a nosotras mismas.

Una pequeña muestra de amor propio y autocuidado.

En el día del amor también podemos dar gracias por atrevernos a salir de la zona de comodidad.

Por la gente nueva que nos cruzamos en el camino (de los cuales muchos se convierten en personas importantes en nuestra vida).

Por el techo donde habitamos. Incluso por despertarnos teniendo una nueva oportunidad para conseguir el trabajo que tanto deseamos. Y si ya lo tienes, agradecer porque así es.

No se trata de pensar que toda la vida es como una colorida primavera, es aceptar nuestras situaciones siendo amables con nosotras mismas y empezar a ver la migración como un proceso donde estamos para aprender y tener la mejor actitud ante ella.

Va de honrar nuestro desarrollo de vivir en el extranjero desde el crecimiento y aprendizaje, pase lo que pase.

Una fecha especial para celebrarnos a todas las que decidimos vivir en el extranjero 

Acciones tan simples como comprarnos unos chocolates, un ramo de flores o ir a comer a un lugar bonito, puede ser un momento especial para celebrarnos a nosotras mismas.

Darnos un detalle que nos guste o salir a caminar a un lugar nuevo, son actos perfectos para admirar ese día.

Cada mujer tiene algo que disfruta hacer, lo importante es conocernos para regalarnos y celebrarnos con esa muestra de autocuidado que tanto necesitamos, sobre todo al vivir en el extranjero.

Romantizarnos como seres individuales, tanto como romantizamos las relaciones de pareja.

Tener el poder de disfrutarnos y festejarnos así como celebramos a otras personas es el mayor acto de amor propio que puede existir.

Y no hay que perderlo.

Porque mientras nos amamos, será suficiente para sobrellevar cualquier tipo de situaciones que la vida nos decida traer.

Allí empieza todo.

Una vez que conocemos lo mucho que valemos, seremos capaces de dar amor a las demás personas.

El amor propio debería ser la verdadera esencia de San Valentín y aún más para todas las que vivimos en el extranjero. Que sea el mejor momento para recordarnos lo mucho que nos amamos a nosotras mismas.

Todo sea por una vida en el extranjero llena de amor propio 

Ya sabemos lo importante que es mantener el autocuidado y el amor hacia nosotras mismas, sobre todo en una etapa llena de cambios y procesos de adaptación tan importantes como lo es vivir en el extranjero. Así que convirtamos este 14 de febrero en un San Valentín para celebrar lo mucho que valemos como mujeres.

¡Este San Valentín nos amamos a nosotras mismas!


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